Sanar el trauma: comprender para dejar de sobrevivir y empezar a vivir

En el marco de las actividades divulgativas que organizamos desde la asociación, el pasado miércoles 22 de abril tuvo lugar la charla “Efectos del trauma. Cómo sanar las heridas emocionales”, impartida por la psicóloga Yolanda Cuevas.

La charla tuvo una enorme acogida y comenzó con datos impactantes sobre la situación actual de la salud mental y emocional en un contexto en el que las investigaciones muestran que las experiencias adversas, especialmente en la infancia, están significativamente relacionadas con el desarrollo de problemas de salud mental en la edad adulta.

Comprender el trauma como un factor central en el bienestar emocional es esencial y Yolanda nos explicó que el trauma no debe entenderse únicamente como el acontecimiento en sí, sino como la forma en que el sistema nervioso responde cuando una experiencia resulta abrumadora y no puede ser procesada adecuadamente. De hecho, muchas de las dificultades actuales —como la ansiedad, el bloqueo, la irritabilidad o la desconexión— pueden entenderse como respuestas adaptativas que en su momento cumplieron una función de protección.

La ponente también nos explicó cómo el trauma deja una huella en el cerebro y en el cuerpo. A nivel neurobiológico, se producen cambios en áreas implicadas en el miedo, la memoria y la regulación emocional, así como en la conectividad neuronal y los procesos químicos. Lejos de tratarse de un fallo, estos cambios reflejan la capacidad del cerebro para adaptarse a situaciones de amenaza.

En relación con la memoria, destacó que las experiencias traumáticas no se almacenan de forma narrativa, sino fragmentada, sensorial y emocional. No es solo lo que nos ocurre sino como lo archivamos, como lo integramos. Por ello, cuando se activan esas experiencias, no se recuerdan como algo del pasado, sino que se experimentan como si estuvieran ocurriendo en el presente. Este fenómeno ayuda a comprender la aparición de respuestas intensas ante ciertos estímulos o “disparadores”, que activan el sistema nervioso sin que siempre exista una explicación consciente.

Otro aspecto relevante que señaló fue la idea de que la experiencia interna no es uniforme, sino que está compuesta por diferentes “partes” que se han desarrollado con funciones de protección. Algunas de ellas pueden tender a evitar, controlar o anticipar el peligro. Comprender esta dinámica nos ayuda a reducir la autocrítica y a construir una relación más comprensiva con uno mismo.

Pero sobre todo, Yolanda transmitió un mensaje esperanzador basado en la neuroplasticidad: el cerebro tiene capacidad de cambio. A través de nuevas experiencias, del trabajo terapéutico y de la regulación emocional, es posible integrar las experiencias pasadas y desarrollar respuestas más adaptativas en el presente.

También nos habló del proceso de recuperación, que implica comprender lo que ocurre, reconectar con el cuerpo, generar experiencias relacionales seguras y construir una relación más amable con uno mismo. En ese contexto, presentó el enfoque terapéutico EMDR como una herramienta eficaz para el reprocesamiento de experiencias traumáticas, facilitando su integración y reduciendo su carga emocional.

Como conclusión, se puso en valor la importancia de generar espacios de información y sensibilización en torno al trauma, porque comprender su impacto no solo favorece el bienestar individual, sino que también mejora la forma en que acompañamos a otras personas. «Juzgar menos y callar más».

Desde la asociación, agradecemos el apoyo del centro Joaquín Roncal en la organización de la charla y especialmente a Yolanda Cuevas por su cercanía, claridad y capacidad para trasladar un contenido complejo de manera accesible, así como a todas las personas que participaron en la charla.

 

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